Hace tiempo, en un curso de corrección literaria, la profesora comentaba que una novela mala siempre comenzaba igual; describe un día cualquiera de una persona por la mañana:
Suena el despertador; al protagonista le cuesta levantarse; se prepara el desayuno; se viste; etc… Según la profesora rellenar páginas con acciones que todos realizamos y que no eran relevantes para la trama del libro nos augura la calidad del mismo.
No tiene porque haber argumentos en contra de esta afirmación; pero si quien se despierta es una persona sorda, la situación sí puede ser relevante. El simple hecho de amanecer cuando el despertador suena puede complicarse mucho cuando no tenemos audición. Para ello las personas sordas disponen de una serie de avances técnicos que facilitan mucho su vida.
El primero sería el reloj-vibrador despertador.
Este tipo de relojes además de hacer sonar una alarma a la hora determinada, comienzan a vibrar como lo haría un teléfono móvil. Sin embargo, la fuerza de vibración es mayor para poder despertar a la persona. Suele colocarse bajo la almohada, sobre el colchón o en un cabecero que esté en contacto con la cama; así la vibración se transmite.
El segundo sería el reloj luminoso.
Este tipo de dispositivos se vale de la sensibilidad de las personas sordas hacia la luz.Cuando suena la alarma enciende y apaga las luces (puede ser incorporada o la de la mesilla de noche, de la habitación, etcétera). En general, las personas sordas son sensibles a estos cambios de luz que hacen que se despierten.
Este sistema se utiliza también en los babycall. Conforme el llanto del bebe va aumentando el aparato, dispuesto de un regulador, aumenta la intensidad de las luces de la habitación. Con esto los padres siempre pueden saber si su hijo está llorando o no y con qué intensidad.


[…] sabía que la vida de un sordo necesita varias adaptaciones, no sólo en su propia casa (teléfono, timbre, etc..) sino en el resto de ámbitos, como la educación, la sanidad, […]