No es ni una, ni dos las veces que al escribir podemos tener dudas. Letras como la h, la b o la v nos plantean a veces serios problemas para continuar escribiendo.
Sin embargo, existen algunas soluciones y apoyos tecnológicos que nos pueden ayudar a pasar el mal trago.
La más común y a la vez más complicada es la de leer con frecuencia. Sin importar si nos gusta o no, no siempre es fácil sacar tiempo para completar esos 12 libros anuales que debe leer una persona culta, no estudiante, a lo largo de un año. No obstante, de esta forma y gracias a la memoria fotográfica podremos reducir de forma considerable nuestro número de dudas.
Otra opción son los correctores ortográficos. El mítico F7 de Word nos ayudará con miles de pequeñas cuestiones que muchas veces pasan desapercibidas. “Esta” por “Está” es un ejemplo de errores que este corrector nos ayudará a solucionar.
Pero ¿qué pasa cuando escribimos fuera de una aplicación de texto? ¿qué ocurre cuando actualizamos nuestro estado en una red social? En este caso el peligro es mayor, ya que lo que pongamos será visto por nuestros conocidos o compañeros de trabajo.
Para eso existen pequeñas apps instalables en el navegador (Firefox y Chrome) que nos subrayarán en rojo cada palabra “sospechosa”. Con un simple click al botón derecho del ratón aparecerán otras opciones, en algunos casos, más convenientes con las que evitaremos el ridículo social.
