Cuando nos entregan unos subtítulos para traducir, debemos tener claro si ya están minutados o no. De ello dependerá el tiempo que tardemos en terminar nuestro trabajo.
Si el archivo ya está minutado, lo ideal es usar una memoria de traducción para evitar los problemas que se puedan producir si nos equivocamos y cambiamos algo del código que no deberíamos.
La mayoría de los subtítulos se encuentran en formato «.ssa» o «.sub». En realidad son archivos en formato «.txt» con otra extensión, así que podemos abrirlos usando incluso el Bloc de Notas de Windows.
Cuando traduzcamos el contenido tenemos que tener en cuenta la misma norma que cuando se crean, la UNE_153010=2012, que en ella se indican tiempo, longitudes y número de caracteres.
Otro factor a tener en cuenta es la diferencia en la «longitud» de los idiomas. Si traducimos, por ejemplo, del alemán al español; el segundo ocupará irremediablemente un 20% más.
Estas variaciones pueden imponer un reajuste en los tiempos del minutado, ya que no todos los idiomas pueden leerse igual de rápido. A pesar de que este reajuste debe hacerlo el profesional de la edición de vídeo, conviene que el traductor/a esté atento y le de algunas directrices. Recordemos que los traductores estamos acostumbrados a vivir en un ambiente multilingüe, pero la mayoría de la gente no.

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