Logotipo blanco sobre fondo azul que representa una oreja tachada.
Cuando se oye que una persona es sorda, lo primero que viene a la mente es algún fallo en el oído. No le falta razón, pero el problema es que no siempre se distingue si se habla de una «persona sorda» o de una «Persona Sorda». Cada una expresa un punto de vista distinto.

La primera hace referencia a la perspectiva médica, es decir, un ser humano con algún problema de audición que debe ser reparado. La segunda es un concepto más sutil relacionado con la lingüística.

Toda lengua (oral o viso-gestual) describe una realidad que conforma una cultura. Así ,por ejemplo, el español de España tiene un término distinto para cada parte de las ruedas de un carro, mientras que el árabe de Marruecos no; ya que en marruecos no se usaban los mismos carros que en España en la antigüedad.

Por eso lengua y cultura están íntimamente relacionadas. Esto ocurre también con las lenguas de señas. Desde una perspectiva lingüística cualquier persona que use una lengua de señas (o signos) y tenga identidad sorda puede ser una Persona Sorda (aunque oiga perfectamente).

La identidad sorda es un concepto antiguo que está tomando su importancia ahora debido a la corriente mundial existente que quiere dar protagonismo a las minorías. Una persona con identidad sorda ( y por tanto considerada Persona Sorda) es aquella que tiene la lengua de signos como su primera lengua, que vive en comunidad con otras personas sordas y que conoce la cultura que rodea a la lengua de señas. Esto no implica que no oiga, el hijo o hija de una pareja sorda puede ser oyente y además, al tener una identidad sorda, puede ser también Persona Sorda. (Escrito con mayúsculas para diferenciarla de la «persona sorda» de la perspectiva médica.)

Fuente de las imágenes:

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/af/Deafness_and_hard_of_hearing_symbol.png

29 comentarios

  1. […] En el caso de la lengua de señas americana y el inglés en algunos casos sí comparten gramática. Sin embargo, en el caso del español no es así. Por lo tanto, no es posible hablar “en oral” y “en señas” en español a la vez. Además de, una vez más, no respetar el concepto de identidad sorda. […]

  2. […] En ella podemos ver cómo una joven sorda se resiste a que se le imponga la oralización, a pesar de que esto la excluya de círculos intelectuales a los que les gustaría acceder. Por otro lado, el profesor que enseña oralización a los alumnos, descubre el porqué uno de ellos se niega a hablar, entendiendo cuál es la realidad cultural de las personas sordas. […]

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