Sabemos que una persona sorda suele disfrutar bastante del cine. ¿Qué ocurre entonces con el teatro?
Cuando la representación es en vivo y en directo la inserción de subtítulos es más complicada. Por eso, las personas sordas prefieren acudir a funciones en lengua de signos (o señas); esto crea la necesidad de que haya grupos teatrales que interpreten sus obras en esta lengua.
En España existe una compañía llamada “El Grito”. Fue fundada en 1997 con el patrocinio de dos entidades, la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y la Asociación de Padres y Amigos del Sordo (ASPAS). Un año antes, los integrantes del grupo habían representado la obra La Venganza de Don Mendo de Pedro Muñoz Seca. El éxito de esta representación les llevó a plantearse la posibilidad de formar un grupo permanente de teatro en Lengua de Signos Española.
Desde entonces han representado varias obras clásicas españolas como El Tragaluz de Buero Vallejo o La Comedia sin título de Federíco García Lorca; y otras no tan clásicas, como Pequeños crímenes conyugales de Eric-Emmanuel Schmitt.
