El Oralismo es un método de educación para personas sordas basado en una rehabilitación logopédica fruto de una visión físico-médica de la sordera.
Enseña a leer los labios para poder recibir los mensajes y a fonar imitando la respiración del habla para emitirlos.
Esta corriente entiende que la persona sorda debe ser quien se adapte a los oyentes, ya que es una minoría dentro de una gran mayoría oyente. Tuvo su origen en el Congreso de Milán de 1880; cuando los distintos expertos allí reunidos decidieron que este era el sistema que debería prevalecer en la enseñanza de las personas sordas.
A partir de la década de los 70 con el trabajo de investigadores como William Stokoe se comenzó a cuestionar la idoneidad de este método; dando paso a otros como la Comunicación Total o el modelo Bilingüe – Bicultural.

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[…] a una serie de expertos que determinaron cómo educar a la población sorda; fue el comienzo del Oralismo. Sin embargo, desde hace ya varias décadas existe una nueva corriente llamada […]
[…] ocurre con la educación de las personas sordas en Ecuador. Mucha gente es firme defensora del Oralismo o métodos como el de la Comunicación Total. Ambos movimientos tienen su origen en el siglo XIX, […]
[…] o audífono, el número de horas de rehabilitación, etc… Muchas personas sordas rechazan la oralización porque consideran que no es su lengua. Deben hablar un idioma que no oyen y que entienden con […]
[…] Parlantes (si se comunican de forma oral) […]
[…] ella podemos ver cómo una joven sorda se resiste a que se le imponga la oralización, a pesar de que esto la excluya de círculos intelectuales a los que les gustaría acceder. Por […]
[…] y técnicas para enseñar a la población sorda. A su término se impuso el «modelo alemán» u oralista; que se centra en la lectura labial y hacer hablar a las personas sordas, desechando por completo […]
[…] comprenda la importancia de tener una lengua común válida para la comunicación; algo que la oralización no consigue hasta pasados varios años. El uso de la legua de signos (o señas) puede darse antes […]
[…] meta era que aprendiesen a hablar y a leer los labios. Seguían lo que llamamos el método oralista. Con el paso del tiempo, la lengua de signos se fue abriendo camino hasta llegar al sistema […]
[…] sorda tiene mucho que decir. Desde el extremismo de muchas asociaciones americanas hasta el oralismo más duro. No obstante, todas estas ideas llegaron más tarde. Yo aún vivía en la inopia, ya que […]