Now Reading: El discurso de odio en redes sociales

Loading
26 de enero de 2026By MDCOSTA

El discurso de odio en redes sociales

Nuevas formas de bullying

Zara Richardson tenía nueve años cuando le dieron su primer celular. Tímida como ella sola, pronto se acostumbró más a este tipo de comunicación y a sus códigos que a la interacción cara a cara. Los mensajes de texto, los emojis y, más tarde, las redes sociales se convirtieron en un espacio donde se sentía más segura para expresarse. Ahora, a los veintisiete años, con casi dos décadas de experiencia comunicándose a través de una pantalla, afirma que se arrepiente profundamente de no haber construido una relación más real con el mundo tangible.

Cuando le preguntamos por qué se sentía así, respondió con una franqueza que incomoda, pero que resulta reveladora:

“En las redes sociales está normalizado comportarse como un idiota. No hay reparo en las emociones de los demás y es más fácil ser distante, ya que ni siquiera tienes que mirar a la otra persona a la cara. A mí me han llamado de todo, sin siquiera darse la molestia de conocerme un poco. Es un espacio en el que puedes ser cruel y no sentirte avergonzado de ello”.

Su nombre, que para muchos pasa desapercibido, se asocia a un rostro que, en cambio, resulta inconfundible: el de un meme.

Mujer blanca de ojos azulesmuy grandes que está muy sorprendida.

Su imagen comenzó a circular sin su consentimiento cuando ni siquiera había llegado a la mayoría de edad. Esta exposición temprana la situó en una posición de especial vulnerabilidad y llegó a afectar enormemente su vida personal. A partir de ese momento, Zara no fue más su nombre, sino la “novia psicótica”.

“Recuerdo muy bien ese video. Era un proyecto para animar a la gente a participar en el voluntariado del refugio de animales. Obviamente, cuando mi cara se hizo famosa, no era por el voluntariado en sí, sino porque mi expresión era aparentemente divertida para los demás”.

Lo que al principio parecía un hecho inofensivo se transformó rápidamente en una experiencia de acoso constante. La viralización de su rostro convirtió a Zara en objeto de bromas, comentarios ofensivos y memes que se difundieron sin control. Cada reacción, cada compartido y cada nuevo comentario incrementaban la sensación de exposición y pérdida de privacidad.

Y, como si eso no fuera suficiente, Zara comenzó a recibir mensajes directos y desagradables de personas que la conocían antes, gente que había compartido momentos cotidianos con ella y que, sin embargo, no dudó en aprovechar la oportunidad para hundirla aún más. Los mensajes eran crueles y repetitivos: “Deberías desaparecer”, “Eres ridícula, nadie querrá hablar contigo nunca”, “¿Así quieres que alguien te tome en serio?”. Algunos cuestionaban su aspecto físico, otros su inteligencia o su personalidad, mientras que otros simplemente se burlaban de ella simplemente para sentirse empoderados y en control.

“Todo es un meme y todo da risa hasta que te toca a ti. Creo que, si puedo rescatar algo positivo de esa terrible experiencia, es que pude tomar verdadera conciencia de las dinámicas que existen en internet. Somos individualistas y nos reímos de las desgracias de los demás. Me decían que no me lo tomara tan a mal, que mi rostro era divertido y que eso no era algo malo, pero lo cierto es que a nadie le gusta ser señalado de esa manera. La falta de empatía es enorme, y hasta cierto punto agradezco que me haya pasado a mí, porque me permitió darme cuenta de cómo funciona esto y me enseñó a no formar parte del grupo de los acosadores”.

En realidad, la experiencia de Zara Richardson no es solo un aprendizaje para ella, sino para nosotros también. Nos demuestra que el bullying digital no es un juego: detrás de cada meme o comentario ofensivo hay personas reales con emociones y límites que merecen respeto. Lo que para algunos puede ser diversión, para otros se convierte en acoso constante que afecta la autoestima y la seguridad. Las redes sociales facilitan la difusión de estas conductas, pero cada usuario tiene responsabilidad: nuestras palabras y acciones importan. Reflexionar, educarse y actuar con empatía es la única forma de transformar la cultura digital y hacer de las redes un espacio seguro para todos. Además, reconocer el impacto real de nuestras acciones nos ayuda a cuestionar la normalización del daño y a valorar la importancia de la comunicación consciente. Solo así podemos construir un entorno donde las personas puedan expresarse libremente sin miedo al juicio o la humillación.

Si quieres tener información sobre la Navidad y el amigo secreto haz clic aquí.

svg

What do you think?

Show comments / Leave a comment

Leave a reply

Loading
svg
  • 01

    El discurso de odio en redes sociales

Quick Navigation