Imagina esto: tu madre, pareja, hermano, hija o mejor amigo es asesinado. Muere en medio de un episodio de sufrimiento inimaginable —secuestro, tortura, tiroteo masivo, asesinato en serie o incluso canibalismo. La vida de tu ser querido es arrebatada de forma injusta e irremediable, dejándote con un vacío permanente y un duelo que te acompañará


