El lenguaje es una herramienta poderosa para comprender y comunicar los problemas sociales. En el contexto de la migración, las diferencias lingüísticas influyen profundamente en cómo las culturas perciben temas como el cruce de fronteras y la movilidad humana. La terminología utilizada para describir a los migrantes puede moldear la percepción pública, generar reacciones emocionales

